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¿ QUE ES EL EJERCITO ZAPATISTA DE LIBERACION NACIONAL ?
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Entre el 9 y el 11 de agosto en Oventic, Chiapas, se puso fin a la historia de los "Aguascalientes" como territorio rebelde del EZLN y se dio paso a la administración civil de las zonas donde el EZLN fundó municipios autónomos.

Serán cinco coordinaciones centrales de dichos municipios autónomos. Las llamadas "juntas de buen gobierno" o "caracoles" significan la formalización del traspaso de poder del EZLN a las comunidades pro zapatistas. El proyecto de caracoles no se contrapone con el municipio formal que reconoce el Estado, porque no le disputa su representación ante el gobierno central ni alguna de las prerrogativas administrativas o políticas. Es en el fondo una forma de organización de las comunidades zapatistas para sí mismos y una forma de establecer un mecanismo formal de relación con el exterior. Quien ahora desee discutir con una autoridad de la zona zapatista lo debe hacer con la administración de los municipios autónomos y no con el EZLN. Marcos deja de ser vocero del EZLN para pasar a ser vocero de los caracoles. Esta es la muestra más clara de la abierta intención de la dirección del EZLN de transitar de una organización militar a una organización política local o regional.

Sin duda alguna la creación de los caracoles es el acontecimiento más importante ocurrido en la zona de los altos de Chiapas desde la visita a la ciudad de México en Marzo-Abril del 2001.

Para muchos jóvenes y activistas marca una señal de esperanza sobre las experiencias de autogobierno que se pueden dar a las comunidades indígenas y que pueden servir como una gran experiencia para trasladarlas a otros sectores en lucha. Muchos piensan que, de frente a la profunda crisis de los partidos políticos burgueses, el EZLN es el único que lleva a cabo iniciativas que sirven para algo.

La actitud del gobierno

Santiago Creel señaló el mismo 12 de agosto que daba el visto bueno a la iniciativa zapatista. No es muy difícil entender la razón. Desde el inicio del sexenio el zapatismo ha mostrado un silencio sepulcral frente a todo movimiento que enfrenta al gobierno, ya sea campesino, obrero o estudiantil. No hablemos de señalamientos generales que cualquier profesor universitario podría hacer, sino de iniciativas políticas para colaborar o vincularse con alguna lucha concreta. Al retirarse de la lucha política nacional, se ha concentrado en concretar las formas de organización del poder zapatista en la zona de los altos. A cambio, el gobierno ha dejado de atacar al EZLN públicamente, incluso Fox lo defiende en los foros internacionales, y lo ha dejado hacer y deshacer en su territorio. Tan poco incide el EZLN en la política nacional de forma real, que en las pasadas elecciones el nivel de abstención en las regiones zapatistas, incluso a pesar del boicot activo, no fue mucho mayor que en el resto del Estado, rondando entre el 60 y 70%. En esas zonas como en el resto del Estado, la abstención terminó siendo un voto hacia el PRI, el cual ganó todo.

En esa lógica, ¿qué sentido tiene para el gobierno atacar al EZLN por la conformación de los caracoles? Ninguno. Incluso los saluda porque es un paso más de los neo zapatistas hacia romper con todo movimiento subversivo.

Marcos declaró que el EZLN renunciaba a tener funciones de policía y por tanto que retiraba los retenes que todavía funcionaban, lo que muestra una señal más de retiro del EZLN como fuerza militar.

Estamos observado de hecho una especie de acuerdo tácito entre el gobierno y el EZLN y una forma de convivencia que a ambos conviene. Al gobierno, porque con la formación de los caracoles el EZLN deja de ser un peligro militar. Al EZLN, porque su dirección busca desde hace bastante tiempo dar una salida al conflicto que no se vea como una claudicación y que le permita evitar la represión. En ese marco la formación de los caracoles viene como un traje a la medida de sus aspiraciones.

El aspecto revolucionario

Sin duda, todos los discursos de Marcos señalando que el Estado nacional es víctima de la globalización, (en suma, desdeñando la lucha contra el Estado nacional burgués en la medida de que, según su punto de vista, el problema es el "imperio" que hace una "cuarta guerra mundial" a las culturas y pueblos), que la forma de luchar no es haciendo la revolución sino "siendo", y que ser rebelde es resistir y que esa resistencia no tiene que ver con luchar contra el enemigo sino en auto organizarse y vivir autónomamente, todo eso y mucho más era una forma de preparar a su gente y al pueblo en general para esta serie de pasos paulatinos para abandonar la política que los llevó al levantamiento del 1 de enero de 1994.

Marcos y la dirección del EZLN han dejado de ser revolucionarios. Incluso repudian y "se cagan" (los términos son de Marcos en su polémica con ETA) en todos aquellos que aspiran a formar una vanguardia de lucha por la revolución social. Pero en ellos no hay un doble discurso. No hay una táctica inteligente para despistar al enemigo, no hay la intención de ganar tiempo para acumular fuerzas. Al menos son sinceros los dirigentes zapatistas y Marcos cuando señalan sus intenciones. Decimos que no hay ningún trasfondo porque, como hemos analizado, toda su actividad está acorde con su discurso y con la búsqueda de llegar a acuerdos de hecho sin tener que firmarlos.

Marcos y la dirección del EZLN ya no creen que sea necesario derribar al gobierno para liberar a los indígenas o al pueblo de la miseria, la explotación y el hambre. Piensan que es posible realizar todos sus ideales emancipatorios por medio de la autonomía. Piensan que pueden poner clínicas, escuelas, hacer producir la tierra, electrificar, impartir justicia, etc., sin necesidad de depender de un gobierno central. (Han abandonado el "Para todos todo, para nosotros nada" por "Que el mundo ruede a cambio de que nos dejen vivir en paz".)

La realidad

La pobreza y la marginación no son menores que en los primeros años en las zonas zapatistas, ni los indígenas y los explotados en general estamos mejor que antes del EZLN. La burguesía sigue actuando y condenando a millones de trabajadores a una vida de miseria física y moral sin perspectivas. El EZLN no vive en una esfera de cristal y es utópico pensar que aislándose de las luchas del conjunto del pueblo será posible realizar una isla de "buen gobierno". Las comunidades zapatistas serán victimas de la lógica del capitalismo y de las contradicciones que ello implica. Sólo la revolución socialista puede generar el marco que evite la degeneración y burocratización de los autogobiernos en la zona zapatista.

La tarea

La tarea de todo revolucionario consciente no está en atacar a los indígenas y campesinos que encabezan de manera sana y con mucha fe este intento de tomar el destino de sus pueblos en sus propias manos, sino en señalar las limitaciones de esta política y mostrar que es necesario ir más allá. Es preciso construir un movimiento que luche por un programa que, por supuesto, incluya las demandas indígenas, pero que también englobe las demandas de todos los explotados y que señale claramente que para realizarlo se debe enfrentar al gobierno y luchar por destruir el actual poder político y construir uno nuevo basado en la democracia de los trabajadores.

Los campesinos e indígenas han luchado heroicamente durante decenas de años y lo seguirán haciendo. No será ya el marco del EZLN el que los guíe hacia nuevas luchas revolucionarias, ya que éste muestra cada día que no está dispuesto a jugar ese papel. Será sin duda de las masas campesinas e indígenas que ahora participan en la experiencia de los caracoles de donde saldrán nuevos luchadores dispuestos a participar en la lucha que marca nuestra época: la lucha por la transformación socialista de la sociedad, único escenario en el cual será posible un mundo en donde quepan muchos mundos sin que haya mundos que peloteen, opriman y aplasten a otros.

Septiembre 2003.

fuente: www.marxist.com
PALABRAS DEL SUBCOMANDANTE MARCOS EL DIA VIERNES 16 DE SEPTIEMBRE DE 2005.
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Compañeros y compañeras, según la breve tradición que tenemos les informo cómo cerró la campaña de adhesiones hasta el 11 de septiembre de este año, dos meses después de que iniciamos la convocatoria: de organizaciones políticas de izquierda se adhirieron 55 , hace mes y medio había 30; organizaciones indígenas y pueblos indios de México 103, hace mes y medio había 32; organizaciones y movimientos sociales 162, hace una mes había 47; organizaciones no gubernamentales, colectivos, grupos 453, hace un mes había 210; personas a título individual, familiar de barrio, de comunidad 1624, hace mes y medio había 690.

Compañeros y compañeras, está esto que está de moda ahora de los modelos de oratoria: está por ejemplo ese de: —¿Cuál es mi mejor lado? Como dice Catherine Denueve, la gauche, la izquierda, y entonces se pone uno así y empieza a hablar como si realmente estuviera pensando lo que está diciendo; irrumpe en el aire con las palabras exactas y hace grandes espacios, y no es porque sea deficiente mental, sino porque está aprovechando más tiempo en televisión: —Estoy haciendo la pausa. Y se aprovecha esta técnica porque en las conferencias mañaneras no hay nadie viendo, entonces no hay anuncios comerciales que se puedan meter entre pausa y pausa. Está también el método de poder enfrentar la polémica: —Señor Subcomandante Marcos ¿qué tiene que decirle a Andrés Manuel López obrador y al PRD? — Lo que diga mi dedito (el dedo medio). Hay más métodos de oratoria también que están de moda: —se me cayó la diadema y el brassier me está… Está el modelo genealógico: —Mi papá me enseñó que aquéllos que quieren a México lo venden todo completo, no en partes El otro, el modelo autocrítico: —Porque soy mediocre, por eso quiero ser presidente.


Esos son más o menos los estilos de oratoria que recomiendan los asesores de imagen y cobran bastante, yo les podría decir unas frases gratis. Hay otros métodos de oratoria; el método ese de —Cierren todos los ojos, y aquí el público se divide entre los mal pensados que se agarran la cartera y los bien pensados que dicen: —Pensé que nunca me lo ibas a pedir…. Que dice que —Vamos a tomarnos todos las manos y entonces alguien al lado empieza a jadear y a poner los ojos en blanco, —¿Qué te pasa compañero, compañera? —Es que esa no es mi mano. Está el alburero: —Compañeros y compañeras, estamos en un hoyo, presten atención. Están las técnicas que aprendimos ahora en las reuniones preparatorias, que empieza diciendo: —Seré breve y media hora después, ya se entendió por qué va a ser breve. Está el método de apoyo didáctico —Uno, dos, tres, cuatro...voten.

Está también el método que se usa mucho arriba del dedo admonitorio: —Honorable Congreso de la Unión, no digo quién es porque… Está ese también que se usa mucho: se encorva uno porque lleva el peso de la responsabilidad del mundo en los hombros: —Hay que ser serios, no podemos estar riéndonos (pega en la tribuna)… ríanse compañeros y hay que reírse porque lo que vamos a hacer es muy serio”.

Lo que vamos a hacer es, juntos, sacudir este país desde abajo, levantarlo, ponerlo de cabeza. Que se muestren entonces todos los despojos, todos los desprecios, todas las explotaciones. Lo vamos a sacudir y tal vez vamos a descubrir que no estaba cabal; que no debía estar así, entonces vamos a tener que extenderlo de nuevo, sin más arriba y sin más abajo que los que marcan sus montañas, sus valles, sus ríos y lagunas y lo vamos a poner de nuevo, y nuevo, entre el Pacífico y el Atlántico y entre el Río Bravo y el Suchiate, y entonces sí hay que empezar a andar.

Lo que tenemos que construir, no debe decidirse en las tribunas, en los carismas o en las virtudes o defectos de la oratoria; debe descubrirse abajo, decidirse abajo, trabajarse abajo. La tribuna sólo debe servir para concentrar una palabra y muchos oídos. Su lugar debe ser secundario, porque es ya en sí misma una selección y una exclusión. Desconfiemos de los oradores.

Tenemos que prepararnos para una movilización, pero también hay que prepararse compañeros y compañeras para la represión. Cuando nos ha hablado el Teniente Coronel Insurgente Moisés, nos ha explicado cómo se planeó y organizaron los relevos; les recomendamos que las organizaciones políticas, sociales, no gubernamentales, todos, establezcan claramente sus relevos, de tal forma que cualquier acción represiva no descabece la otra campaña y siga adelante.

Tenemos que aprender a nombrar a nuestros presos y nombrar las represiones. En una de las reuniones se habló del caso de la represión en Guadalajara contra los jóvenes altermundistas; quienes hablaban, no supieron dar el nombre de los presos. Es escalofriante. Nosotros, como “la otra campaña” no podemos hacer eso; tenemos que ser leales entre compañeros, y no dejar solo a nadie, ni olvidarnos de nadie. Y voy a nombrar aquí en uno de los extremos a dos compañeros, un hombre y una mujer, que están presos y que --si les creemos a los familiares que llegaron a una de las reuniones-- se adhirieron a la Sexta; se trata del compañero Jacobo Silva Nogales y la compañera Gloria Arenas Asís, presos del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente.

Voy a leer un poema de Jacobo Silva Nogales, que se llama Efectos Secundarios, que escribió hace exactamente dos años en la cárcel de Almoloya:

Si acaso pudiera,
allá por la entrada
de entrada pondría yo un letrero
y diría: “precaución,
manéjese con cuidado”
En dosis muy altas,
puede producir dolor,
ansiedades, neurosis, insomnios,
depresión, intentos suicidas,
desintegración familiar, soledad, amargura,
adicciones a medicamentos o drogas,
a tele programas insulsos,
a cualquier deporte, espectáculo,
al sueño,
cerrados los ojos o abiertos,
claustrofobia, tal vez narcisismo,
onanismo o cambio de opción sexual.
Un breve contacto podría producir
ira contenida, garganta anudada, ardor en los ojos.
La exposición prolongada,
aún indirecta,
podría producir corazones duros,
aún más que la roca.
Y en casos extremos,
sadismos ocultos tras un rostro adusto,
muy serio.
Así son las normas.
En almas sensibles,
puede provocar deseo de algún cambio,
y alguna gotita de esfuerzo.
Y en la última línea,
diría la etiqueta:
En vez del eterno “consulte a su médico”,
un simple y sencillo:
“consúltese a sí mismo
y haga algo ¡carajo!”.


10 de agosto del 2003, Almoloya de Juárez.

Jacobo Silva Nogales

La Otra Campaña debe nombrar, entonces, a nuestros presos y a nuestros desaparecidos, pero también a nuestros muertos. Cuando hagamos este trabajo no miremos hacia el futuro, o sí, pero hagámoslo al revés: mirando hacia nuestro pasado, hacia nuestros muertos. Si sólo vemos hacia el frente, vienen las coartadas, el realismo “hay que ser maduros, prudentes”, “hay que pensar en lo que puede pasar”, “no hagamos esto”, “no hagamos lo otro”, “cuidado”.

Hagamos juntos, entonces, de los debes que hemos acumulado, las deudas. Luchemos por ellos, por nuestros muertos, y por nosotros mismos; entonces el mañana se vivirá, con su propia fuerza y será, a no dudarlo, otra cosa.

Si miramos hacia el futuro olvidando de dónde venimos, aparecen las coartadas, la sensatez, la prudencia, el miedo, la rendición y la traición peor, es decir, la traición a nosotros mismos.

Pretendiendo heredar a las generaciones venideras libertades, les heredamos cadenas y lastres. Dejemos que ellas decidan su propio destino, que eso y no otra cosa quiere decir ser libres.

Así el mundo será un poco mejor, y otros, otras, después, le darán la forma, el rumbo, el paso, la velocidad y el destino. Porque no hay que olvidarlo: siempre falta lo que falta.

En la Otra Campaña y en la Sexta Declaración de la Selva Lacandona el EZLN está poniendo la vida, su sobrevivencia como organización, su autoridad moral, los avances modestos que ha construido; en resumen: todo lo que tenemos. A cambio de eso, pedimos: todo para todos, nada para nosotros

Que cada quien se diga a sí mismo cuánto pone en este empeño y a qué está dispuesto. Conforme a esto, que establezca su compromiso y lo que espera a cambio.

La unidad que necesitamos no es a la que estamos acostumbrados, la unidad como hegemonía y homogeneidad; alguien que gana y conduce a todos los demás y los hace iguales. En esta unidad alguien gana y alguien pierde, pero no quien debe perder, que es el de arriba.

Construir la unidad con los afanes de hegemonía y homogeneidad está condenado al fracaso.

Antes de irse, Ramona me dio este bordado que hizo ella cuando estuvo en la ciudad de México, curándose. Se lo dio a alguien de la sociedad civil, que nos lo regresó en una de estas reuniones preparatorias. Yo se lo entregué, ella me lo regresa y me dice: “esto es lo que queremos de la Otra Campaña”. Estos colores, ni uno más, pero ni uno menos.


Tal vez lo que tenemos que hacer es entender la unidad como este bordado de Ramona, donde cada color y cada forma tiene su lugar; no hay homogeneidad, ni hegemonía.

Finalmente, entender la unidad como el acuerdo en un camino.


Y esa unidad significa, sobre todo, la lealtad con el compañero. Nosotros, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, les ofrecemos nuestra lealtad como compañeros; la misma que tenemos con nuestras comunidades y con nuestros compañeros de tropa.

Se trata de que el Nadie que somos defienda su lugar, su camino, su paso y su destino y, sobre todo, la multiplicidad de pies y modos de caminar en Otra Campaña.


Dentro de todo, dejemos espacio a la imaginación. Lo que habrá de ocurrir, compañeros y compañeras, seguramente no será nada parecido a lo que suponemos. Ojalá sea mejor y ojalá no cargue los lastres que podamos heredarle. Que sea libre también de nosotros.

Hace mucho tiempo, había una poesía que se hizo canción y se convirtió en himno. Fue castrada la letra junto con su significado. La voy a parafrasear: no más dictadores ni salvadores supremos, ni César, ni burgués, ni dios; ni Andrés ni Marcos, Nadie será su propia redención. Era una parte de la Internacional, pero ya modificada.

Compañeros y compañeras:

EL PLAN


Voy a dar los criterios con los que va a salir la Comisión Sexta del EZLN:


Economía. No habrá cuentas bancarias. La delegación de la Comisión Sexta se moverá, hospedará y alimentará únicamente con el apoyo de los organizados en estados, regiones, municipios. El que recibe, va y recoge a la delegación o le manda dinero para que llegue a su lugar. La delegación zapatista entrega cuentas de lo que recibe en cada lado.


No se reciben regalos personales, ni siquiera simbólicos. Todo lo que se quiera dar, se manda a comunidades.


Cuentan los historiadores, si les creemos, que los lugares de México donde primero llegó el pensamiento de crítica anticapitalista y el empeño por construir una nueva sociedad con nuevas relaciones sociales, fueron la costa de Chiapas y la península de Yucatán; en trabajadores cafetaleros y henequeneros. Ahí es donde va a empezar la Otra Campaña.


La delegación zapatista empezará donde empezó hace doce años, un primero de enero, en San Cristóbal de Las Casas, el primero de enero de 2006.


La semana del 2 de enero al 8 de enero: Chiapas.
Del 9 de enero al 15 de enero: Yucatán y Quintana Roo.
Del 16 de enero al 22 de enero: Campeche y Tabasco.
Del 23 de enero al 29 de enero: Veracruz
Del 30 de enero al 5 de febrero: Oaxaca
Del 6 de febrero al 12 de febrero: Puebla.
Del 13 de febrero al 19 de febrero: Tlaxcala.
Del 20 de febrero al 26 de febrero: Hidalgo.
Del 27 de febrero al 5 de marzo: Querétaro.
Del 6 de marzo al 12 de marzo: Guanajuato y Aguascalientes.
Del 13 de marzo al 19 de marzo: Jalisco.
Del 20 de marzo al 26 de marzo: Nayarit y Colima.
Del 27 de marzo al 2 de abril: Michoacán.
Del 3 de abril al 9 de abril: Guerrero.
Del 10 de abril al 16 de abril: Morelos.
Del 17 de abril al 23 de abril: Estado de México y Distrito Federal.
Del 24 de abril al 30 de abril: Distrito Federal y Estado de México.
Del primero de mayo al 7 de mayo: San Luis Potosí.
Del 8 de mayo al 14 de mayo: Zacatecas.
Del 15 de mayo al 21 de mayo: Nuevo León y Tamaulipas.
Del 22 de mayo al 28 de mayo: Coahuila y Durango.
Del 29 de mayo al 4 de junio: Chihuahua y primera reunión con los compañeros chicanos en el otro lado.
Del 5 de junio al 11 de junio: Sinaloa y Sonora.
Del 12 de junio al 18 de junio: Baja California Norte, Baja California Sur y la segunda reunión con los mexicanos del otro lado.
Del 19 de junio al 25 de junio: Se propone que el sábado 24 de junio, en la noche de San Juan, se realice una plenaria-informe en el Distrito Federal y el estado de México.
El 25 de junio, regresamos a Chiapas, y esperamos que pase lo que pase.


La primera salida, como ya expliqué, empieza en el mes de enero y termina en el mes de junio. Durante seis meses, el delegado cero que llamamos nosotros, o sea yo, recorre el país en una primera vuelta para realizar reuniones estatales de la Otra Campaña y ver ahí los planes de transporte, hospedaje y alimentación y movimiento de la Comisión Sexta. También realizará reuniones bilaterales con lo compañeros que así lo soliciten en cada estado.


La segunda salida será en septiembre de 2006, hasta marzo de 2007. Aparece otra delegación, que es la delegación nacional y las delegaciones regionales o estatales. O sea la Comisión Sexta del EZLN va a tener un grupo que se mueve por todo el país y otros grupos que se implantan en los estados o en las regiones para hacer la Otra Campaña.


La delegación nacional realiza bilaterales y reuniones en todo el país, por estados. Conforme se avanza en eso, se instalan las delegaciones regionales e inician las visitas a las luchas, resistencias y rebeldías.


En abril de 2007, la delegación nacional y las regionales, son relevadas por un nuevo equipo.

Y así, hasta que acabemos, si acabamos.

Lo que les proponemos en la discusión, a todos, es que no haya cuentas bancarias; no se vaya a colar algún empresario “progresista” como le dicen a otros.

Que todo lo sostengamos con el apoyo del pueblo, con donativos, con boteo, como sea, y siempre entregando cuentas claras.

Sin ningún, sin ningún apoyo de las instituciones o partidos políticos institucionales.

Que se organicen en los estados equipos para las radiografías sociales de cómo está la situación en cada estado y para ir juntando las demandas que se van detectando, y las luchas, en el avanzar de la Otra Campaña, por estados, regiones y sectores.

Proponemos que no haya comisiones especiales. Lo único que se hace es duplicar funciones y crear burocracias.

De derechos humanos, según lo que vimos nosotros, tenemos en la Otra Campaña, adheridos a la Sexta, a las mejores organizaciones no gubernamentales expertas en derechos humanos en México. No veo porqué habríamos de crear otra comisión especial.


De propaganda, tenemos grupos y colectivos, de los que estuve viendo varias publicaciones y cosas que hacen y son realmente muy buenas, de muy buena calidad y todo. Entonces, yo propongo también que todo eso sea cada quien su modo, por su lado.

En lo que se refiere al género, que sean las compañeras que han trabajado en eso mucho tiempo. Igual con las diferencias, quienes ya están en eso. O sea, que se organicen los pueblos indios, los homosexuales, lesbianas, etcétera.


Compañeros y compañeras:

Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

México.


A nombre de las mujeres, hombres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, les hacemos entrega formal y compartida de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y de la Otra Campaña a las organizaciones políticas, organizaciones indígenas y pueblos indios, organizaciones y movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales, grupos y colectivos, familias e individuos e individuas que se adhieren a la Sexta y se comprometen a trabajar en una campaña para ir a todos los rincones de México donde nos inviten para, con otra forma de hacer política, escuchar y aprender de las luchas, resistencias y rebeldías; apoyarlas y enlazarlas en la construcción de un programa nacional de lucha anticapitalista y de izquierda.

La Sexta y la Otra Campaña ya no son sólo del EZLN, sino de todos y todas quienes la hacen suya.


Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional


Comandanta Ramona,Comandanta Susana,Comandanta Esther,Comandanta Miriam,Comandanta Hortensia,Comandanta Gabriela,Comandante David,Comandante Tacho,Comandante Zebedeo,Comandante Ramón.

Por las tropas insurgentes y milicianas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional,

Teniente Coronel Insurgente Moisés.


Por la Comisión Sexta del EZLN, Subcomandante Insurgente Marcos.


Caracol de La Garrucha, Municipio Autónomo Rebelde Zapatista Francisco Gómez, Chiapas, México.

16 de septiembre de 2005

Es suya compañeros.

¿ DE DONDE SALE NUESTRO SUBCOMANDANTE ?
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El Subcomandante Insurgente Marcos es el principal portavoz (muchas veces confundido con líder) del grupo armado indigenista mexicano denominado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que hizo su aparición pública el 1º de enero de 1994, cuando lanzaron una ofensiva militar en la que tomaron seis cabezeras municipales del estado sureño mexicano de Chiapas. Demandando Democracia, Libertad y Justicia para los indígenas.

El Subcomandante Marcos se distingue por sus habilidades literarias y de manejo de los medios. Su rostro cubierto por un pasamontañas ha recorrido al mundo como símbolo de resistencia, una versión contemporánea de la estela de nuestro "Che" Guevara.

El 9 de febrero de 1995 el gobierno mexicano declaró publicamente que ya sabían la identidad del enmascarado, identificándolo como Rafael Sebastián Guillén Vicente, ex-maestro universitario de la Ciudad de México.

Guillén nació en México, hijo de inmigrantes españoles Zamoranos, estudió en un instituto jesuita en Tampico. Después se trasladó al Distrito Federal, donde se graduó en filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con el trabajo de tesis "Filosofía y educación: prácticas discursivas y prácticas ideológicas en libros de texto de primaria". Después comenzó a trabajar como profesor en la Universidad Autónoma Metropolitana. Después de ello se inicia su actividad revolucionaria.

Marcos siempre ha negado ser Rafael Guillén, la familia de éste dice que siempre ha ignorado su paradero y nunca dirán si Marcos y Rafael son una misma persona. En la Gran Marcha al DF en el 2001, Marcos visitó la UAM y durante su discurso dejó claro que había estado allí antes.

Como muchas personas de su generación Marcos fue afectado por la Matanza de Tlatelolco en 1968 e ingresó en una organización Maoísta, pasando posteriormente al Zapatismo.

Sin embargo, el encuentro con los movimientos Indígenas de Chiapas transformó su ideología acercándole a visiones revolucionarias más posmodernistas. Otras ideas que ha expuesto en sus discursos y acciones están más relacionadas con los ideales Marxistas revisionistas del Italiano Antonio Gramsci, muy populares en México cuando él estudiaba en la Universidad.

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Marcos en sus propias palabras
"Marcos es gay en San Francisco, negro en Sudáfrica, asiático en Europa, chicano en San Isidro, anarquista en España, palestino en Israel, indígena en las calles de San Cristóbal, chavo banda en Neza, rockero en CU, judío en Alemania nazi, ombudsman en la Sedena, feminista en los partidos políticos, comunista en la posguerra fría, preso en Cintalapa, pacifista en Bosnia, mapuche en los Andes, maestro de la CNTE, artista sin galería ni portafolios, ama de casa un sábado por la noche en cualquier colonia de cualquier ciudad de cualquier México, guerrillero en el México de fin del siglo XX, huelguista en la bolsa de New York, reportero de nota de relleno en interiores, machista en el movimiento feminista, mujer sola en el metro a las 10 p.m., jubilado en plantón en el Zócalo, campesino sin tierra, editor marginal, obrero desempleado, médico sin plaza, estudiante inconforme, disidente en el neoliberalismo, escritor sin libros ni lectores, y, es seguro, zapatista en el Sureste mexicano. En fin, Marcos es un ser humano cualquiera en este mundo. Marcos es todas las minorías intoleradas, oprimidas, resistiendo, explotando, diciendo "¡ya basta!" Todas las minorías a la hora de hablar y mayorías a la hora de callar y aguantar. Todos los intolerados buscando una palabra, su palabra, lo que devuelva la mayoría a los eternos fragmentados, nosotros. Todo lo que incomoda al poder y a las buenas conciencias, eso es Marcos."
--Comunicado del 28 de mayo de 1994

Desde el principio del levantamiento aclaró a la prensa que el EZLN no es marxista, y en entrevistas ha declarado estar más influenciado por el intelectual mexicano Carlos Monsiváis, que por Carlos Marx. Su visión es anticapitalista, pero se rehusa a proponer o buscar una solución global a todos los problemas que enfrentan los sectores desposeídos, tratando a cambio de unir todas las luchas que ya se dan sin tratar de imponer una visión o metodología en particular. Además de Emiliano Zapata, también ha manifestado admiración por el revolucionario argentino Ernesto Che Guevara.

Muchos de sus escritos, artículos, poemas, discursos y epístolas han sido compiladas en el libro: Nuestra palabra es nuestra arma.

En diciembre de 2004 anunció la publicación del libro Muertos Incómodos junto al escritor de novela negra Paco Ignacio Taibo II, que fue publicado en el diario mexicano La Jornada y consistió en doce entregas donde se hace un escrutinio de la vida política nacional. El libro en un primer momento iba a ser escrito a cuatro manos entre Marcos y Manuel Vázquez Montalbán, pero tras la muerte de éste en 2003, Paco Ignacio Taibo ocupó su lugar.

ENTREVISTA DE NUESTRO SUBCOMANDANTE MARCOS Y GABRIEL GARCIA MARQUEZ.
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El subcomandante Marcos llegó en 1984 a la selva lacandona de Chiapas, en el sureste de México, y allí vivió durante 17 años con las comunidades indígenas tzotziles y tzeltales hasta el 11 de marzo pasado, cuando la marcha que encabezó y que cruzó medio país remató con una manifestación gigantesca en la Plaza de la Constitución -mejor conocida como el Zócalo- de Ciudad de México.

En ese lugar, cargado de un enorme peso histórico, el jefe del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, sin un arma encima, hizo oficial la decisión de su movimiento de hacer política por las buenas. Desde ese día los mexicanos tienen el alma en vilo, pues saben que en buena medida el destino del país depende del éxito o del fracaso de las gestiones de este misterioso hombre encapuchado y del puñado de comandantes que componen su estado mayor. Su misión es lograr la aprobación de una ley de derechos para los indígenas y sentar al Gobierno de Vicente Fox, cara a cara, en una mesa de negociación.

Marcos se instaló con su gente en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), al sur de la ciudad, cuyos salones de clase improvisados como dormitorios y recintos de reuniones se han convertido en el centro de la atención de la opinión pública mundial, debido a la importancia de sus inquilinos actuales y a la catarata de noticias de implicaciones definitivas que se generan allí minuto a minuto.

El subcomandante de los zapatistas no había logrado que el Congreso le permitiera exponer su criterio sobre la ley de los indígenas ante los diputados en pleno, pues la división de opiniones en todos los partidos políticos impedía alcanzar cualquier consenso frente al tema. Al final, el jueves, se abrió una luz de esperanza cuando el Congreso aprobó, en una votación apretada, la propuesta de oirlo. Entre tanto, Marcos y el presidente Fox buscaban sin éxito ponerse de acuerdo sobre cuál es la mejor manera de dar el primer paso ! para iniciar en firme el proceso de conversaciones de paz entre la guerrilla y el Gobierno.

La semana pasada terminó en un suspenso tremendo. Antes de la decisión del Congreso, los zapatistas habían anunciado su determinación de regresar a Chiapas por considerar que la clase política se estaba cerrando al diálogo, y para atajarlos Fox había respondido con la orden de levantar los puestos de vigilancia militar en la zona del conflicto y con el anuncio de que liberaría al resto de los guerrilleros que aún están en prisión. El temor que generaba el ingreso zapatista a Ciudad de México para exigir los derechos de los indígenas parecía haber sido superado por la inquietud que producía la posibilidad de que regresaran a su tierra con las manos vacías.

A través de una cadena de mensajes con amigos comunes, el subcomandante Marcos aceptó hablar con los periodistas de CAMBIO. La cita era a las 9:30 de una noche de la semana pasada. La entrada principal de la Escuela d! e Antropología está protegida por agentes de la policía, y un grupo de estudiantes, que hace guardia las 24 horas del día, vigila los salones de clase donde están los zapatistas. Después de atravesar los dos anillos de seguridad, llegamos al lugar de la reunión donde no había más que una mesa y tres sillas. Cinco minutos más tarde llegó Marcos y habló con nosotros.



CAMBIO: Después de siete años de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional anunció que un día entrarían triunfantes a Ciudad de México, usted entra a la capital y encuentra el Zócalo completamente lleno. ¿Qué sintió al subirse a la tarima y ver ese espectáculo?

Subcomandante Marcos: Siguiendo la tradición zapatista de anticlímax, el peor lugar para ver una manifestación en el Zócalo es el templete. Había mucho sol, mucho smog, teníamos dolor de cabeza y estábamos muy preocupados cont! ando a las personas que se iban desmayando delante de nosotros. Yo le comentaba a mi compañero, el comandante Tacho, que debíamos apurarnos porque cuando empezáramos a hablar nosotros no iba a quedar nadie en la plaza. No alcanzaba a verse toda la extensión. La distancia que teníamos por seguridad respecto a la gente, era una distancia también emotiva, y no nos enteramos de lo que pasó en el Zócalo hasta cuando leímos las crónicas y vimos las fotos al día siguiente. En ese sentido, y ya valorando sobre lo que otros nos dicen que fue, sí pensamos que fue la culminación de una etapa, que nuestro discurso, nuestra palabra en ese día era la apropiada y la más acertada, que desconcertamos a sectores que hubieran esperado que fuéramos a tomar el Palacio o a llamar a una insurrección generalizada. Pero también a los que pensaban que nuestro discurso se iba a limitar a la cuestión poética o lírica. Creo que el balance conseguido fue suficiente y que de una u otra forma el Ezln ! estaba hablando en el Zócalo el 11 de marzo, pero no del 2001, sino que estaba hablando de algo que estaba todavía por completarse: ese sentimiento que significa que la derrota definitiva del racismo se convierta en una política de Estado, en una política educativa, en un sentimiento de toda la sociedad mexicana. Como que eso ya está resuelto ahí, pero falta todavía algún trecho. Como decimos los militares, la batalla estaba ganada, pero todavía había algunos combates que dar. Creo, finalmente, que el Zócalo del día 11 de marzo nos decía que había sido acertado dejar las armas a un lado, que no era eso lo que provocaba que tuviéramos interpelación con la sociedad, que la apuesta a una movilización pacífica era correcta y que daba resultados. Falta que el Estado mexicano lo entienda, que el Gobierno en concreto lo entienda.

“El 11 de marzo nos dijo que fue acertado dejar las armas a un lado, que la apuesta a una mo! vilización pacífica era correcta”.

Usted utilizó la expresión "como decimos los militares". Para los colombianos que hemos oído a nuestra guerrilla, el suyo no suena como un discurso militar. ¿Qué tanto de militares tienen usted y su movimiento, y cómo describe la guerra en la que ha luchado?

Nosotros nos hicimos dentro de un ejército, el Zapatista de Liberación Nacional. La estructura es militar. El subcomandante Marcos es el jefe militar de un ejército. En todo caso nuestro ejército es un ejército muy otro porque lo que se está proponiendo es dejar de ser ejército. El militar es una persona absurda que tiene que recurrir a las armas para poder convencer al otro de que su razón es la razón que debe proceder, y en ese sentido el movimiento no tiene futuro si su futuro es el militar. Si el Ezln se perpetúa como una estructura armada militar, va al fracaso. Al fracaso como una opción de ideas, de posición fr! ente al mundo. Y lo peor que le podría pasar, aparte de eso, sería que llegara al poder y se instalara como un ejército revolucionario. Para nosotros sería un fracaso. Lo que sería un éxito para una organización político-militar de las décadas del 60 y del 70, que surgió con los movimientos de liberación nacional, para nosotros sería un fracaso. Nosotros hemos visto que finalmente esas victorias eran fracasos o derrotas ocultas detrás de su propia máscara. Que lo que estaba pendiente siempre era el lugar de la gente, de la sociedad civil, del pueblo. Que finalmente es una disputa entre dos hegemonías. Está un poder opresor que desde arriba decide por la sociedad, y un grupo de iluminados que decide conducir al país por el buen rumbo y desplaza a ese otro grupo del poder, toma el poder y también decide por la sociedad. Para nosotros esa es una lucha de hegemonías, y siempre hay una buena y una mala: la que va ganando es la buena y la que va perdiendo es la mala. Pero para el re! sto de la sociedad, las cosas no están cambiando en lo fundamental. En el Ezln llega un momento en que se ve rebasado por lo que es el zapatismo. La E de la sigla queda empequeñecida, con las manos amarradas, de tal forma que para nosotros no sólo no significa una carga movilizarnos sin armas, sino que en cierto sentido también es un alivio. De hecho, la fajilla pesa menos que antes y sentimos que pesa menos la parafernalia militar que necesariamente lleva un grupo armado a la hora del diálogo con la gente. No se puede reconstruir el mundo, ni la sociedad, ni reconstruir los estados nacionales ahora destruidos, sobre una disputa que consiste en quién va a imponer su hegemonía en la sociedad. El mundo y en concreto la sociedad mexicana, está compuesto por diferentes, y la relación se tiene que construir entre esos diferentes con base en el respeto y la tolerancia, cosas que no aparecen en ninguno de los discursos de las organizaciones político-militares de las décadas del 60 y ! del 70. La realidad ha llegado a pasar la cuenta como siempre ocurre, y para los movimientos armados de liberación nacional el costo de la factura ha sido muy alto.

“Creer que podemos hablar por otros más allá de nosotros es masturbación política”.



Usted parece tener diferencias con la izquierda tradicional también en cuanto a los sectores sociales que los grupos representan. ¿Eso es así?

Voy a señalar a grandes rasgos dos vacíos de la izquierda latinoamericana revolucionaria. Uno de ellos es el de los pueblos indios, de los que somos partícipes, y otros son los grupos supuestamente minoritarios. Aunque si todos nos quitáramos el pasamontañas no serían tan minoritarios, como son los homosexuales, las lesbianas, los transexuales. Esos sectores n! o sólo son obviados por los discursos de la izquierda latinoamericana de esas décadas y que todavía hacen carrera en el presente, sino que también se ha propuesto el marco teórico de lo que entonces era el marxismo-leninismo: prescindir de ellos y verlos como parte del proceso que debe ser eliminado. El homosexual, por ejemplo, es sospechoso de traidor, es un elemento nocivo para el movimiento y para el Estado socialista. Y el indígena es un elemento de retraso que impide que las fuerzas productivas... bla, bla, bla. Entonces lo que corresponde es eliminar esos sectores, para algunos en centros de reclusión o de reeducación, y para otros su asimilación en el proceso productivo y su transformación en mano de obra calificada. Proletarios, para ponerlo en esos términos.

Los guerrilleros suelen hablar en nombre de las mayorías. Sorprende que en su discurso usted habla en nombre de las minorías, cuando podría hablar del pueblo pobre o explotado. ¿Por qué lo hace?

Toda vanguardia se supone que es representante de la mayoría. En nuestro caso pensamos que eso no sólo es falso sino que, en el mejor de los casos, no va más allá de un buen deseo, y en el peor de los casos es un claro ejercicio de suplantación. A la hora en que se ponen en juego las fuerzas sociales, se da cuenta de que la vanguardia no es tan vanguardia y de que los representados no se reconocen en ella. A la hora en que el Ezln está renunciando a ser vanguardia, está reconociendo su horizonte real. Creer que podemos hacer esto, que podemos hablar por éstos más allá de nosotros, es masturbación política. Y en algunos casos ni siquiera es eso porque ni siquiera se siente el placer del onanismo. Apenas el que se puede obtener en los panfletos que finalmente uno es el mismo que los consume. Estamos tratando de ser honestos con nosotros mismos y alguien puede decir que es un asunto de bondad humana. No. Podemos ser incluso cínicos y decir que ser honestos nos ha dado resultado! cuando decimos que sólo representamos a las comunidades indígenas zapatistas de una zona del sureste mexicano. Pero nuestro discurso ha logrado tocar el oído de mucha gente más. Hasta ahí llegamos. No más. En todos los discursos que fuimos soltando a lo largo de esta marcha le estábamos diciendo a la gente y nos estábamos diciendo a nosotros mismos que no podíamos ni debíamos empezar a encabezar o a abanderar las luchas que íbamos tocando. Nosotros suponíamos que el México de abajo estaba muy a flor de piel, que había muchas injusticias, muchos reclamos, muchas heridas... En nuestras cabezas hacíamos la imagen de que cuando nuestra marcha iniciara teníamos que llevar un arado para ir levantando la tierra y que esto fuera surgiendo. Nosotros teníamos que ser honestos y decirle a la gente que no veníamos a encabezar nada de eso. Veníamos a encabezar esta demanda y con base en ésta se podían encadenar otras. Pero ésa es otra historia.

“Si el Ezln llegara al poder y se instalara como un ejército revolucionario, para nosotros sería un fracaso”.



¿Los discursos de su marcha se fueron construyendo pueblo por pueblo hasta llegar al de Ciudad de México, o los diseñó desde el comienzo para ser dichos de esa forma, y que el último no fuera necesariamente el más fuerte?

Mire, está la versión oficial y la versión real. La oficial es que nos dimos cuenta en ese momento de que los teníamos que hacer, y la versión real es que el discurso se fue construyendo en estos siete años. Llega un momento en que el zapatismo del Ezln es rebasado ya por muchas cosas. Estamos respondiendo no a lo que éramos antes de 1994, tampoco a lo que fuimos en los primeros días de 1994 cuando estábamos combatiendo, sino que sentimos que hemos ido adquirien! do una serie de compromisos éticos a lo largo de estos siete años. Lo que ocurrió es que pretendiendo llevar un arado, que finalmente no lo conseguimos a la hora de la hora, bastaba el propio batallar de la planta del pie cuando íbamos caminando para que esto fuera brotando. En cada plaza les fuimos diciendo a todos: "no venimos a dirigirlos, no venimos a decirles qué hacer sino que venimos a pedirles ayuda". Aún así, a lo largo de la marcha recibimos legajos de reclamos que venían desde antes de la revolución mexicana en espera de que alguien resuelva el problema. Si pudiéramos resumir el discurso de la marcha zapatista hasta hoy, sería: "Nadie lo va a hacer por nosotros". Hay que cambiar las formas organizativas, e incluso rehacer el quehacer político para que esto sea posible. Cuando decimos “no” a los líderes, en el fondo también estamos diciendo “no” a nosotros.

Usted y los zapatistas están en la cima de su prestigio, acaba de caer el PRI en México, hay un pro! yecto de ley en el Congreso que crea un estatuto indígena, y puede empezar la negociación que usted plantea. ¿Cómo ve el panorama?

Como una lucha y una disputa entre un reloj que chequea el horario de ingreso de los empleados de una empresa, que es el reloj de Fox, y el nuestro que es un reloj de arena. La disputa es entre que nosotros nos acomodemos a ese reloj de chequeo y Fox se acomode al reloj de arena. No va a ser ni uno ni otro. Tenemos que entender, él y nosotros, que tenemos que construir otro reloj de común acuerdo, y que ese es el reloj que va a marcar el ritmo del proceso de diálogo y finalmente el de la paz. Estamos en el terreno de ellos, el de la sede del poder político, donde la clase política está en el medio en donde se desarrolla. Estamos con una organización perfectamente ineficaz a la hora de hacer política, al menos esa política. Somos torpes, balbuceantes y con buena voluntad. Del otro lado están los que manejan bien esos códigos. Es, otra vez, u! na disputa entre si el quehacer político va a ser el que dicte la clase política o el que nosotros traemos. Pienso, otra vez, que no va a ser ni uno ni otro. Cuando hicimos la guerra tuvimos que desafiar al Gobierno y ahora para construir la paz tenemos que desafiar no sólo al Gobierno sino a todo el Estado mexicano. No hay una mesa para sentarse a dialogar con el Gobierno. La tenemos que construir. El reto es que tenemos que convencer al Gobierno de que tenemos que hacer esa mesa, que debe sentarse y que va a ganar. Y que si no lo hace va a perder.

¿Quiénes deben estar en esa mesa?

Por un lado el Gobierno y por el otro nosotros

“Nosotros no tenemos entre nuestros sueños húmedos una foto con Vicente Fox”.



¿Fox no está aceptando de h! echo esa mesa cuando dice que quiere hablar con usted, y que lo recibe en Palacio o que hablan en el lugar que usted escoja?

Lo que él está diciendo es que quiere su parte del pastel mediático, porque no se ha convertido esto en un proceso de diálogo y negociación sino en una carrera de popularidad. Lo que quiere Fox es conseguir la foto para garantizar su presencia en los medios de comunicación. El proceso de paz no se construye con un evento coyuntural sino con un diálogo. Ese proceso no se construye con fotos, sino dando señales, sentándose y dedicándose a eso. Nosotros estamos dispuestos a hablar con Fox, si él se va a responsabilizar del diálogo y la negociación hasta que termine. Pero nosotros le preguntaríamos: ¿entonces, quién va a gobernar al país durante el tiempo en que esté reunido con nosotros, que será un proceso arduo? Bueno, qué les voy a decir yo a los colombianos de eso, si saben que los procesos de negociación y diálogo de un conflicto armado son esc! abrosos y que no es posible que el jefe del Ejecutivo se dedique de tiempo completo a eso. Que nombre un comisionado y sobre ese comisionado lo podemos construir. No hay afán. Nosotros no tenemos entre nuestros sueños húmedos una foto con Vicente Fox.

En ese proceso tan largo, ¿va a seguir así, vestido de guerrillero en un recinto universitario? ¿Cómo es un día suyo?

Me levanto, doy entrevistas y llega la hora de volver a dormir (risas). Hacemos interlocución con varios de estos grupos que le he mencionado. Un montón de mundos o submundos -depende de cómo estén perseguidos y marginados- que el discurso zapatista ha tocado. Lo que estamos haciendo es tener dos mesas y una de esas sillas giratorias y de rueditas que había cuando yo era joven. Estamos en este momento en una mesa con el Congreso de la Unión y en otra mesa con las comunidades de la Ciudad de México. Pero nos preocupa que el Congreso nos está dando el tratamiento que le da a cualquiera que pide s! er atendido y le dicen que espere porque están atendiendo otros asuntos. Si esto es así, son muchas cosas las que se lastiman porque no sólo está en juego el reconocimiento de los derechos indígenas. Sería una carambola mala porque los golpeados serían muchos. La gente no va aceptar que la volteen a mirar sólo en la fecha electoral. Además sería una señal para los otros grupos político-militares más radicales, que han crecido con la bandera de que la negociación política es una claudicación.

Entre paréntesis, dice usted que había sillas giratorias cuando era joven. ¿Cuántos años tiene?

Yo tengo 518 años...(risas).

¿El diálogo que ustedes proponen busca la creación de nuevos mecanismos de participación popular para la toma de decisiones o están detrás de decisiones de Gobierno que consideran necesarias para el país?

El diálogo significa simplemente acordar las reglas para que la disputa que se da entre ellos y nosotros sea en otro terreno! . Lo que está en la mesa del diálogo no es el modelo económico. Lo que está en juego es cómo nos vamos a disputar eso. Es algo que Vicente Fox tiene que entender. Nosotros no nos vamos a hacer foxistas en la mesa. Lo que la mesa tiene que construir es que este pasamontañas salga con dignidad y que ni yo ni nadie tenga que regresar a llenar esto de parafernalia militar. El reto es que no sólo tenemos que construir la mesa, sino que tenemos que construir al interlocutor. Tenemos que construirlo como un hombre de Estado y no como producto de la mercadotecnia o del diseño de los especialistas de imagen. No es fácil. Era más fácil la guerra. Pero con la guerra lo que es irremediable es mucho mayor. En la política siempre se puede remediar.

“El proceso no se construye con fotos, sino dando señales, sentándose y dedicándose a eso”.



Su indumentaria es extraña: un pañuelo raído amarrado al cuello y una gorra deshecha. Pero a la vez lleva una linterna que aquí no necesita, un aparato de comunicaciones que se ve muy sofisticado y tiene un reloj en cada muñeca. ¿Son símbolos? ¿Qué significa todo eso?

La linterna es porque nos tienen metidos en un hueco donde no hay luz y el radio es para que mis asesores de imagen me dicten las respuestas a las preguntas de los periodistas. No. En serio. Este es un walkie talkie comunicado con seguridad y con nuestra gente en la selva para que nos comuniquen si hay algún problema. Hemos recibido varias amenazas de muerte. El paliacate (pañuelo) era rojo y nuevo cuando tomamos San Cristóbal de las Casas hace siete años. Y la gorra es con la que llegué a la selva lacandona hace 18 años. Con un reloj llegué a esa selva y el otro es de cuando empezó el alto el fuego. Cuando las dos horas coincidan! significa que se acabó el zapatismo como ejército y que siguen otra etapa, otro reloj y otro tiempo.

¿Cómo ve a la guerrilla colombiana y en general el conflicto armado de nuestro país?

Desde acá veo muy poco. Lo que dejan filtrar los medios de comunicación: el proceso de diálogo y negociación que tienen ahora, las dificultades que surgen en ese proceso. Por lo que alcanzo a ver es un proceso de diálogo muy tradicional, no es novedoso. Están sentados los dos a la mesa y los dos están poniendo al mismo tiempo en juego sus fuerzas militares para construir posiciones ventajosas en la mesa. O al revés, porque no sabemos qué tiene cada quien en la cabeza. A lo mejor la mesa está produciendo situaciones ventajosas para los enfrentamientos militares. No hacemos mucho caso sobre las acusaciones de ligas con el narcotráfico porque no sería la primera vez que se le acusa a alguien de esas cosas y luego resulta que no es cierto. Dejamos el beneficio de la duda. No lo! calificamos como bueno o malo, pero sí tomamos distancia como lo hacemos con otros grupos armados en México en cuanto que consideramos que no es ético que todo se valga por el objetivo del triunfo de la revolución. Todo, incluyendo llevarse entre las patas a civiles, por ejemplo. No es ético que la toma del poder cubra de bondad las acciones de cualquier organización revolucionaria. No creemos eso de que el fin justifica los medios. Finalmente nosotros pensamos que el medio es el fin. Construimos nuestro objetivo a la hora en que vamos construyendo los medios por los que vamos luchando. En ese sentido, el valor que le damos a la palabra, a la honestidad y a la sinceridad es grande, aunque a veces pequemos de ingenuos. Por ejemplo, el 1° de enero de 1994, antes de atacar al Ejército, nosotros le dijimos que lo íbamos a atacar. No nos creyó. A veces nos da resultado y a veces no. Pero a nosotros nos satisface que, como organización, nos vayamos construyendo una identidad.

¿Usted cree posible negociar la paz en medio de la guerra como sucede en Colombia?

Es muy cómodo y muy irresponsable opinar desde acá sobre lo de allá. Un proceso de diálogo y negociación no tiene éxito si las partes no renuncian a vencer. Si una de las partes utiliza el proceso de diálogo como un tour de force para ver quién derrota al contrario, el proceso de diálogo va a fracasar tarde o temprano. En ese caso, el terreno de la confrontación militar se está trasladando a la mesa. Para que el diálogo y la negociación tengan éxito necesitan partir los dos del precedente de que no pueden vencer al contrario. Hay que construir una salida que signifique la victoria para los dos, y en el peor de los casos que signifique una derrota para los dos. Pero que no siga la confrontación como está. Claro que es difícil, sobre todo en movimientos que tienen muchos años como es el caso de la guerrilla colombiana. Hay mucho ya lastimado de uno y otro lado y muchas deuda! s pendientes, pero creo que nunca es tarde para intentarlo.

“Para que la negociación tenga éxito las partes necesitan partir del precedente de que no pueden vencer al contrario”.

¿Todavía, en medio de todos esos rollos, tiene tiempo para leer?

Sí porque si no... ¿qué hacemos? En los ejércitos de antes, el militar aprovechaba el tiempo para limpiar su arma y rehacerse de parque. En este caso, como nuestras armas son las palabras, tenemos que estar pendientes de nuestro arsenal a cada momento.

“Lo más que llegaron a decirme fue que era un rabanito: rojo por fuera y blanco por dentro”.

Todo lo que dice, la forma en que lo dice y el contenido, demuestran una formación literaria muy seria y muy antigua. ¿Cómo se hizo y de ! dónde salió?

Tiene que ver con lo que fue nuestra niñez. En nuestra familia la palabra tenía un valor muy especial. La forma de asomarse al mundo era a través del lenguaje. No aprendimos a leer en la escuela sino leyendo los periódicos. Mi padre y mi madre nos metían rápidamente a leer libros que te permitían asomarte a otras cosas. De una u otra forma adquirimos la conciencia del lenguaje como una forma no de comunicarnos sino de construir algo. Como si fuera un placer más que un deber. Cuando viene la etapa de las catacumbas, frente a los intelectuales burgueses, la palabra no es lo más valorado. Queda relegado a un segundo plano. Es cuando llegamos a las comunidades indígenas, cuando el lenguaje llega como una catapulta. Te das cuenta de que te faltan palabras para expresar muchas cosas y eso obliga a un trabajo sobre el lenguaje. Volver una y otra vez sobre las palabras para armarlas y desarmarlas.

¿No será al contrario? ¿No será que ese manejo de la pa! labra es lo que permite esa nueva etapa?

Pasa como en una licuadora. No sabes qué fue lo que le aventaste primero, y lo que se tiene es el coctel.

“No es ético que todo se valga por el objetivo del triunfo de la revolución, incluyendo llevarse entre las patas a civiles”.

¿Podemos hablar de esa familia?

Era una familia de clase media. El padre, el jefe de familia, era maestro de escuela rural en la época del cardenismo cuando, como decía él, a los maestros les cortaban las orejas por comunistas. Mi madre, también maestra rural, finalmente cambia de lugar y se hace a una familia de clase media. Quiero decir que era una familia sin ninguna dificultad. Todo esto en provincia, donde el horizonte cultural es la página de sociales de un periódico. El mundo de afuera o el gran mundo era la Ciudad de México y sus librerías, porque eso era el gr! an atractivo de llegar acá. Eventualmente había ferias del libro en provincia, y ahí era donde podíamos conseguir algo. García Márquez, Fuentes, Monsiváis, Vargas Llosa (independientemente de cómo piense) para mencionar algunos a grandes rasgos, entran a través de mis padres. Nos ponen a leerlos. Cien años de soledad era para explicar lo que era la provincia en ese entonces. La muerte de Artemio Cruz, lo que había pasado con la revolución. Días de guardar, lo que estaba pasando en la clase media. De alguna forma era nuestro retrato pero desnudo, La ciudad y los perros. Todas esas cosas estaban ahí. Estábamos saliendo al mundo de la misma forma en que estábamos saliendo a la literatura. Yo creo que eso nos marcó. No nos asomábamos al mundo a través de un cable noticioso sino a través de una novela, un ensayo o un poema. Eso nos hizo muy otros. Ese fue el cristal que mis padres pusieron, como otro puede poner el cristal de los medios de comunicación, ! o un cristal negro para que no se vea qué está pasando.

¿En dónde está El Quijote en medio de todas esas lecturas?

Me regalaron un libro cuando cumplí 12 años, hermoso, de pasta dura. Era Don Quijote de la Mancha. Yo lo había leído pero en esas ediciones juveniles. Era un libro caro, un regalo muy especial que por ahí debe estar esperando. Shakespeare es el que llega después. Pero si pudiera dar el orden, diría que en literatura entra primero lo que se llamó como el boom latinoamericano, luego Cervantes, luego García Lorca , y ahí viene una etapa de poesía. De manera que usted (señala a García Márquez) es corresponsable de todo esto.

¿Los existencialistas y Sartre pasaron por ahí?

No. Llegamos tarde a todo eso. Propiamente a la literatura existencial y antes de ella a la literatura revolucionaria, llegamos ya muy maleados, como dirían los ortodoxos. De modo que a Marx y a Engels les entramos muy viciados por la literatura, ! su sarcasmo y su humor.

¿No había lecturas de teoría política?

En la primera etapa, no. Del A, B, C, D pasamos a la literatura y de ahí a los textos teóricos y políticos hasta que va entrando uno a la preparatoria.

¿Creían sus compañeros que era o podía ser comunista?

No, creo que no. Tal vez lo más que llegaron a decirme fue que era un rabanito: rojo por fuera y blanco por dentro.

“No hay mejor forma para entender el sistema político mexicano en su parte trágica y en su parte cómica que Hamlet, Macbeth y El Quijote”.

¿Qué está leyendo ahora?

El Quijote es el que está de cabecera y por lo regular cargo el Romancero Gitano de García Lorca. El Quijote es el mejor libro de teoría política, seguido de Hamlet y Macbeth. No hay mejor forma para entender el sistema político mexicano ! en su parte trágica y en su parte cómica: Hamlet, Macbeth y El Quijote. Mejor que cualquier columna de análisis político.

¿Usted escribe a mano o en computadora?

En computadora. Sólo en esta marcha tuve que escribir mucho a mano porque no había tiempo de trabajar. Hago un borrador, después otro y otro y otro. Parece broma, pero es por ahí del séptimo cuando sale.

¿Qué libro está escribiendo?

Estaba intentando escribir un despropósito, que es tratar de explicarnos a nosotros mismos desde nosotros mismos, que es casi imposible. Lo que nosotros tenemos que contar es la paradoja que somos. Por qué un ejército revolucionario no se plantea la toma del poder, por qué un ejército no combate si ese es su trabajo.

Todas las paradojas que hemos enfrentado: que hayamos crecido y nos hayamos hecho fuertes en un sector que está completamente alejado de los canales culturales.



Si todo el mundo sabe quién es usted, ¿para qué el pasamontañas?

Un dejo de coquetería. No saben quién soy, pero además no les importa. Lo que se está jugando aquí es lo que es y no lo que fue el subcomandante Marcos.

HIMNO ZAPATISTA
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Ya se mira el horizonte
Combatiente zapatista
El camino marcará
A los que vienen atrás

Vamos, vamos, vamos, vamos adelante
Para que salgamos en la lucha avante
Porque nuestra Patria grita y necesita
De todo el esfuerzo de los zapatistas

Hombres, niños y mujeres
El esfuerzo siempre haremos
Campesinos, los obreros
Todos juntos con el pueblo

Vamos, vamos, vamos, vamos adelante
Para que salgamos en la lucha avante
Porque nuestra Patria grita y necesita
De todo el esfuerzo de los zapatistas

Nuestro pueblo dice ya
Acabar la explotación
Nuestra historia exige ya
Lucha de liberación

Vamos, vamos, vamos, vamos adelante
Para que salgamos en la lucha avante
Porque nuestra Patria grita y necesita
De todo el esfuerzo de los zapatistas

Ejemplares hay que ser
Y seguir nuestra consigna
Que vivamos por la patria
O morir por la libertad

Vamos, vamos, vamos, vamos adelante
Para que salgamos en la lucha avante
Porque nuestra Patria grita y necesita
De todo el esfuerzo de los zapatistas
Himno en la Voz del Comandante Gustavo
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¿ QUE ES LA COCOPA ?
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La Cocopa (Comisión de Concordia y Pacificación) es una instancia creada a través de la Ley para el Diálogo, la Conciliación y la Paz Digna en Chiapas del 9 de marzo de 1995.

De acuerdo con el artículo 8 de esta ley, la Cocopa está "integrada por los miembros de las Comisión Legislativa del Congreso de la Unión para el Diálogo y la Conciliación para el Estado de Chiapas, así como por un representante del Poder Ejecutivo y otro del Poder Legislativo del Estado de Chiapas".

En noviembre de 1996, la Cocopa redactó una Iniciativa de Reformas Constitucionales sobre Derechos y Cultura Indígena basada en los acuerdos de San Andrés.
¿ QUE SON LOS ACUERDOS DE SAN ANDRES ?

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Los hechos

El presidente Vicente Fox, como uno de sus primeros actos de gobierno, el 5 de diciembre de 2000 manda la Ley Cocopa al Congreso en calidad de iniciativa presidencial.

Después de un mes de recorrido por el centro sur del país la delegación de comandantes zapatistas llega a la ciudad de México y la Comandanta Esther, en un discurso memorable, argumenta el 28 de marzo de 2001 sobre la importancia de conceder rango constitucional a la Ley sobre derechos y cultura indígena elaborada por la Cocopa.

El Congreso transforma la Ley Cocopa en una disposición que niega a los pueblos indios como entidad de derecho, que niega sustento territorial a su ejercicio de autodeterminación y que cubre con un manto asistencialista mediante el cual se introducen varias de las condiciones del Plan Puebla Panamá (reconocidas como ley suprema) lo que en la Ley Cocopa eran derechos y decisiones de los pueblos relacionados con sus usos y costumbres. El contenido de la Ley es completamente desvirtuado, al grado de convertirse casi en lo contrario de lo acordado en San Andrés, y esto es anunciado por miembros de todos los partidos como el primer acuerdo por unanimidad que adopta el Senado de la República, sin el menor asomo de vergüenza. Los millones de mexicanos que se habían pronunciado por la aprobación de la Ley Cocopa no alcanzan ni un solo voto de reconocimiento.

El 29 de abril de 2001 el Ejército Zapatista de Liberación Nacional "formalmente desconoce esta reforma constitucional sobre derechos y cultura indígenas" y declara que "no hace sino impedir el ejercicio de los derechos indígenas, y representa una grave ofensa a los pueblos indios, a la sociedad civil nacional e internacional, y a la opinión pública, pues desprecia la movilización y el consenso sin precedentes que la lucha indígena alcanzó en estos tiempos". "Con esta reforma, los legisladores federales y el gobierno foxista cierran la puerta del diálogo y la paz"

Sin defender su propuesta inicial, sin atender al rechazo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y sin escuchar el clamor de los millones que demandaban la aprobación de la ley original elaborada por la Cocopa; sabiendo que el reconocimiento constitucional del acuerdo plasmado en ella (firmado en San Andrés el 16 de febrero de 1996) es una de las tres condiciones para reiniciar el diálogo entre el Gobierno de México y el EZLN y buscar dirimir las diferencias a través del ejercicio de la política y no de la guerra, el presidente Fox promulga la Ley emanada del Congreso el 14 de agosto de 2001.

Una vez que el poder Ejecutivo y el poder Legislativo de la Nación habían dictaminado en contra de los derechos de los pueblos indios a ser reconocidos en su diferencia y con sus capacidades ciudadanas plenas los municipios indígenas acuden al poder Judicial. La ley promulgada, por su contenido racista y por el desconocimiento de jurisdicción territorial para el ejercicio de los usos y costumbres enmarcados en los proyectos de autonomía, contraviene prácticas autonómicas que se encontraban vigentes en diferentes estados de la República. Las controversias constitucionales surgidas así, que deberían ser resueltas por la Suprema Corte de Justicia, son rechazadas el 5 de septiembre de 2001 con el argumento de incompetencia.

Incompetencia del Poder judicial para impartir justicia; incompetencia del Poder legislativo para dar cauce legal a los reclamos sociales; incompetencia del Poder ejecutivo para dirigir la Nación de acuerdo con los mandatos de la soberanía popular. ¿Incapacidad del sistema político mexicano para sostener la democracia?

La República está en peligro.


Explicaciones posibles

¿Cómo explicar este funcionamiento del Estado y de las instituciones políticas? ¿Qué poderosas razones se encuentran detrás de su vergonzosa declaración de incompetencia? ¿De la paradójica unanimidad entre proyectos de Nación supuestamente contrapuestos en contra de los derechos de los indígenas a la sujetidad política? ¿Por qué no es posible aprobar la ley y comenzar a construir la paz y la democracia? ¿Por qué no es posible reconocer constitucionalmente a los pueblos indios con todas sus capacidades y derechos?

Entender la unanimidad de la clase política en referencia a los pueblos indios y el incumplimiento del Estado de los acuerdos firmados en San Andrés, aun a riesgo de la pérdida de legitimidad que ello implica no es tarea sencilla. La explicación evoca un complejo entramado del cual destacaremos sólo algunos de los hilos posibles:

La primera línea de explicación, considerando los estrechos vínculos del gobierno de México con el de Estados Unidos, está relacionada con el Plan Puebla Panamá y la libre disponibilidad del territorio que supone. Los proyectos vinculados a este plan, ya sean de infraestructura, directamente productivos, o monopolizadores de riquezas naturales, suponen un reordenamiento del territorio en amplias zonas del país, muchas de ellas marcadas por la tenencia colectiva de la tierra característica de los asentamientos indígenas y por proyectos autonómicos regidos democráticamente por usos y costumbres. La disputa en estos casos no es por extensiones de tierra, por tierra-mercancía, sino por formas de vida y de organización social sobre las que se erigen construcciones simbólicas de larga temporalidad en las que el territorio, más allá de su especificidad geográfica, está cargado de tradiciones, símbolos, historias, cosmovisiones y utopías. El territorio es el lugar donde se construye la cultura, donde se produce y reproduce la intersubjetividad y la visión del mundo, donde se tejen las relaciones sociales y la posibilidad de futuro y, por ello mismo, donde adquiere concreción la autonomía.

El Plan Puebla Panamá es cualquier cosa menos democrático o consensual. Su implantación en la zona del sur-sureste ha sido objeto de un rechazo generalizado de parte de las organizaciones sociales de la región y, con el reconocimiento de la capacidad de autogobierno de las comunidades indígenas seguramente ese rechazo tendría un mayor sustento legal.

A lo largo de toda la Marcha de la Dignidad Indígena los zapatistas se pronunciaron en contra del Plan Puebla Panamá y no parece ser un plan al que el gobierno y los empresarios quieran renunciar. Tampoco Estados Unidos. Si las comunidades fueran reconocidas como sujetos de derecho tendrían atribuciones jurídicas para impugnar o detener el plan.

El reconocimiento de la autonomía de gobierno contemplada en la Ley Cocopa implica instaurar, aunque sea parcialmente, un sistema de democracia directa. Esto supone la activación de la participación política de la ciudadanía en las decisiones que competen y afectan al colectivo por lo menos en los niveles municipales. Es fácil prever que en un sistema de gobierno tan "profesionalizado" y excluyente como el que se vive en México, y con un modelo económico concentrador-pauperizador que se reafirma cada día, el ejercicio de la democracia directa sea visto como un peligro. En efecto, la democracia directa tendería, sin duda, a revertir los daños del neoliberalismo, del Tratado de Libre Comercio, de la integración subordinada con Estados Unidos y a instaurar uno o varios modelos de organización económica y de relacionamiento social que atiendan a las necesidades, aspiraciones y deseos de la población que los indicadores macroeconómicos han convertido en números. La democracia no marcha en el mismo sentido que el neoliberalismo. La legitimidad del proyecto neoliberal se restringe crecientemente en la misma medida que opera su tendencia concentradora. En esa misma medida se cristaliza un sistema político excluyente que niega la participación de la mayoría de la población (que no forma parte de la llamada clase política) en cualquier tipo de decisiones. El mejor ejemplo es la negativa a validar constitucionalmente la Ley Cocopa.

La clase política, conformada por miembros de diferentes partidos, que en principio enarbolan diferentes proyectos de nación, tiene, no obstante, intereses compartidos que coinciden en la necesidad de consolidar sus prácticas políticas como únicas válidas. La irrupción de los zapatistas en la escena política, y la enorme autoridad moral que deviene de su consecuencia y eticidad, los convierte en una amenaza para la clase política mexicana actual. La arrogancia con que los legisladores modificaron la ley y contestaron a quienes propugnaban por su aprobación sin cambios indica la urgencia que tienen por demostrar su fuero imponiendo, mediante formalidades legales, aquello que contraviene las demandas, legitimadas en San Andrés, en la consulta nacional y en la Marcha de la Dignidad Indígena, de esa figura política que los incomoda por haberse ganado auténticamente el respeto de la sociedad. La autoridad moral que tiene el Ejército Zapatista de Liberación Nacional no la tiene ninguna otra instancia, institución o actor político en la escena nacional y, eso pesa.

Otra hipótesis explicativa que no puede descartarse proviene de la profundidad con que está enraizado en la sociedad mexicana el racismo colonialista. Y, aunque muchos miembros de la clase política tengan rasgos que delatan su origen indígena, la manera como se desarrollaron los acontecimientos parece indicar que cualquier exigencia que provenga de los pueblos indios del país es asumida como afrenta. La oposición a aceptar que la delegación zapatista entrara al recinto legislativo a argumentar a favor de la Ley Cocopa, así como la negativa de la Corte Suprema a entrevistarse con los portadores de las controversias, podría ser una demostración cabal del racismo que impera en las instituciones políticas del país. Difícil papel el de gobernantes y legisladores que reniegan de su propia sociedad. ¿Cómo van a hacer prevalecer la soberanía del pueblo de México?

Escenarios políticos

Un primer escenario que parece estarse perfilando es el del rebote de atribuciones entre los tres poderes de la Unión sin que ninguno de ellos asuma cabalmente la responsabilidad de hacer cumplir los acuerdos firmados en San Andrés. Este escenario tendría mucho más presente la preocupación de un juego electoral en el que en vez de confrontarse con proyectos claramente diferenciados la disputa es por ganar las mayorías en las instancias de gobierno y en jugar con la mira de la sucesión presidencial de 2006. Este es un escenario de desgaste en el que la sociedad participa sólo como telón de fondo y los conflictos se manipulan para deteriorar o reafirmar imágenes. El límite de este juego de fuerzas dentro de la clase política será la capacidad de movilización de la sociedad, sin embargo, éste se muestra más como un escenario de resistencia difícil que de avance dentro de los proyectos sociales.

El agravamiento del escenario anterior apuntaría a una escalada de las políticas de contrainsurgencia particularmente, aunque no sólo, en Chiapas. La situación actual de reiteradas agresiones en varias comunidades zapatistas apunta en este sentido aunque la respuesta de las comunidades afectadas, junto con las diferentes reacciones de sectores de la sociedad comprometidos con la búsqueda de la democracia, actúan como elementos contrarrestantes. Tal como se perfiló desde el momento en que el Senado aprobó las modificaciones a la Ley Cocopa, el sistema político ha estado manteniendo implícitamente una política de guerra soterrada que se prolongaría a lo largo de todo el sexenio de Vicente Fox, con periodos de incremento de la tensión como el actual y otros de relativo abandono. Este escenario parece el más pertinente con la intención de desalojar a las comunidades del área de Montes Azules para poder impulsar las inversiones productivas relacionadas con el aprovechamiento de la biodiversidad o el petróleo que se encuentran en la Reserva.

Un escenario poco probable a menos que la movilización social genere condiciones que lo hagan posible es el de revisión o retiro de la ley para volver a la redacción original de la Cocopa. Esto abriría el camino para restablecer el diálogo entre el gobierno y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. No obstante, no parecen vislumbrarse razones suficientemente poderosas de parte del gobierno y del sistema político para que este diálogo les apremie; si en un primer momento del gobierno de Fox esto podía ser visto como una de las condiciones importantes para construir los nuevos consensos que requería, hoy ya no parece serlo. Los costos políticos del incumplimiento de los acuerdos de San Andrés han sido repartidos entre todos los partidos y la responsabilidad diluida permite un pacto tácito al interior de la clase política que alivia relativamente la urgencia de avanzar en la solución del conflicto en Chiapas. Como todos lo cargan, a nadie le pesa demasiado.

Más allá de un juego de discursos -que nos acerca al primer escenario-, y aun admitiendo la buena disposición de algunos legisladores, éste no parece ser un escenario posible durante los cuatro años que restan del gobierno de Vicente Fox.

En los escenarios anteriores se puso énfasis en las políticas del gobierno y en los acuerdos y relaciones recíprocas del sistema político. El cuarto escenario incorpora a la sociedad como sujeto político de primera línea bajo la idea de que si las instituciones políticas vigentes son incapaces de resolver las demandas de la sociedad es necesario recrearlas, trabajar en la construcción de una nueva institucionalidad que corresponda a las nuevas condiciones de politicidad social, al nivel de participación en las decisiones comunitarias o colectivas de hecho. Este escenario indica el momento de refundar, en la práctica, los espacios y modos de hacer política, los estilos de relacionamiento social, los principios de la soberanía popular. Es, en realidad, el escenario de la esperanza. Es el escenario de la construcción sin el Estado y a pesar del Estado, de la construcción del único futuro posible para los más: el de la democracia, libertad y justicia que pregonan los zapatistas para el cual el sistema político no parece tener respuesta.

Dentro de este escenario el actor central es evidentemente el movimiento zapatista pero, de acuerdo con sus modos y tiempos, puede 1) mantenerse como un actor en silencio dando espacio para que sea la sociedad civil la protagonista del proceso, cuestión que plantea la dificultad de construcción de una nueva cultura política en un contexto que tiende a reforzar por múltiples vías los viejos esquemas; o 2) reingresar abiertamente a la escena política como protagonista activo, revitalizando el diálogo con la sociedad civil o, más bien, con los movimientos sociales -institucionalizados o no- de México y del mundo, en el proceso de construcción del nuevo mundo. La presencia zapatista es ya inmanente a los movimientos sociales, no obstante, su capacidad de articulación y potenciación podría ser mayor en el momento de restablecer la interlocución sistemática con el resto de las fuerzas que luchan, en México, en América Latina y en el mundo, por liberar a la democracia de las ataduras que le imponen los sistemas políticos creados y recreados por el poder.
REFORMAS CONSTITUCIONALES. PROPUESTA DE LA COMISION DE CONCORDIA Y PACIFICACION
29 de noviembre de 1996
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ARTICULO 4.- La Nación mexicana tiene una composición pluricultural sustentada originalmente en sus pueblos indígenas, que son aquéllos que descienden de poblaciones que habitaban en el país al iniciarse la colonización y antes de que se establecieran las fronteras de los Estados Unidos Mexicanos, y que cualquiera que sea su situación jurídica, conservan sus propias instituciones sociales, económicos, culturales y políticas, o parte de ellas.

Los pueblos indígenas tienen el derecho a la libre determinación y, como expresión de ésta, a la autonomía como parte del Estado mexicano, para:

I.-Decidir sus formas internas de convivencia y de organización social, económica, política, y cultural;

II.-Aplicar sus sistemas normativos en la regulación y solución de conflictos internos, respetando las garantías individuales, los derechos humanos y, en particular, la dignidad e integridad de las mujeres; sus procedimientos, juicios y decisiones serán convalidados por las autoridades jurisdiccionales del Estado;

III.-Elegir a sus autoridades y ejercer sus formas de gobierno interno de acuerdo a sus normas en los ámbitos de su autonomía, garantizando la participación de las mujeres en condiciones de equidad;

IV.-Fortalecer su participación y representación política de acuerdo con sus especificidades culturales;

V.-Acceder de manera colectiva al uso y disfrute de los recursos naturales de sus tierras y territorios, entendidos éstos como la totalidad del hábitat que los pueblos indígenas usan u ocupan, salvo aquellos cuyo dominio directo corresponde a la Nación;

VI.-Preservar y enriquecer sus lenguas, conocimientos y todos los elementos que configuren su cultura e identidad, y

VII.-Adquirir, operar y administrar sus propios medios de la comunicación.

La Federación, los estados y los municipios deberán, en el ámbito de sus respectivas competencias, y con el concurso de los pueblos indígenas, promover su desarrollo equitativo y sustentable y la educación bilingüe e intercultural. Asimismo, deberán impulsar el respeto y conocimiento de las diversas culturas existentes en la Nación y combatir toda forma de discriminación.

Las autoridades educativas federales, estatales y municipales, en consulta con los pueblos indígenas, definirán y desarrollarán programas educativos de contenido regional, en los que reconocerán su herencia cultural.

El Estado impulsará también programas específicos de protección de los derechos de los indígenas migrantes, tanto en el territorio nacional como en el extranjero.

Para garantizar el acceso pleno de los pueblos indígenas a la jurisdicción del Estado, en todos los juicios y procedimientos que involucren individual y colectivamente a indígenas, se tomarán en cuenta sus prácticas jurídicas y especificidades culturales, respetando los preceptos de esta Constitución. Los indígenas tendrán en todo tiempo el derecho a ser asistidos por intérpretes y defensores, particulares o de oficio, que tengan conocimiento de sus lenguas y culturas.

El Estado establecerá las instituciones y políticas necesarias para garantizar la vigencia de los derechos de los pueblos indígenas y su desarrollo integral, las cuales deberán ser diseñadas y operadas conjuntamente con dichos pueblos.

Las Constituciones y las leyes de los Estados de la República, conforme a sus particulares características, establecerán las modalidades pertinentes para la aplicación de los principios señalados, garantizando los derechos que esta Constitución reconoce a los pueblos indígenas.

El varón y la mujer son iguales ante la ley...

ARTICULO 115.- Los Estados adoptarán...

I. Cada municipio...

II. Los municipios.

III. Los municipios, con el concurso de los estados...

IV. Los municipios administrarán libremente...

V. Los municipios...

En los planes de desarrollo municipal y en los programas que de ellos se deriven, los ayuntamientos le darán participación a los núcleos de población ubicados dentro de la circunscripción municipal, en los términos que establezca la legislación local. En cada municipio se establecerán mecanismos de participación ciudadana para coadyuvar con los ayuntamientos en la programación, ejercicio, evaluación y control de los recursos, incluidos los federales, que se destinen al desarrollo social.

VI. Cuando dos o más centros urbanos...

VII. El Ejecutivo Federal y los gobernadores...

VIII. Las leyes de los estados...

IX. Se respetará el ejercicio de la libre determinación de los pueblos indígenas en cada uno de los ámbitos y niveles en que hagan valer su autonomía, pudiendo abarcar uno o más pueblos indígenas, de acuerdo a las circunstancias particulares y específicas de cada entidad federativa.

Las comunidades indígenas como entidades de derecho público y los municipios que reconozcan su pertenencia a un pueblo indígena tendrán la facultad de asociarse libremente a fin de coordinar sus acciones. Las autoridades competentes realizarán la transferencia ordenada y paulatina de recursos, para que ellos mismos administren los fondos públicos que se les asignen. Corresponderá a las Legislaturas estatales determinar, en su caso, las funciones y facultades que pudieran transferírseles, y

X. En los municipios, comunidades, organismos auxiliares del ayuntamiento e instancias afines que asuman su pertenencia a un pueblo indígena, se reconocerá a sus habitantes el derecho para que definan, de acuerdo con las prácticas políticas propias de la tradición de cada uno de ellos, los procedimientos para la elección de sus autoridades o representantes y para el ejercicio de sus formas propias de gobierno interno, en un marco que asegure la unidad del Estado nacional. La legislación local establecerá las bases y modalidades para asegurar el ejercicio pleno de este derecho.

Las Legislaturas de los Estados podrán proceder a la remunicipalización de los territorios en que estén asentados los pueblos indígenas, la cual deberá realizarse en consulta con las poblaciones involucradas.

ARTICULO 18.- Sólo por delito que merezca...

Los gobiernos...

Los gobernadores...

La Federación...

Los reos de nacionalidad...

Los indígenas podrán compurgar sus penas preferentemente en los establecimientos más cercanos a su domicilio, de modo que se propicie su reintegración a la comunidad como mecanismo esencial de readaptación social.

ARTICULO 26.- El Estado organizará...

Los fines del proyecto...

La ley facultará al Ejecutivo...

La legislación correspondiente establecerá los mecanismos necesarios para que en los planes y programas de desarrollo se tomen en cuenta a las comunidades y pueblos indígenas en sus necesidades y sus especificidades culturales. El Estado les garantizará su acceso equitativo a la distribución de la riqueza nacional....

En el sistema...

ARTICULO 53.- La demarcación territorial...

Para establecer la demarcación territorial de los distritos uninominales y las circunscripciones electorales plurinominales, deberá tomarse en cuenta la ubicación de los pueblos indígenas, a fin de asegurar su participación y representación políticas en el ámbito nacional....

Para la elección...

ARTICULO 73.- El Congreso tiene facultad:

I... XXVII

XXVIII.- Para expedir las leyes que establezcan la concurrencia del gobierno federal, de los estados y de los municipios en el ámbito de sus respectivas competencias, respecto de los pueblos y comunidades indígenas, con el objeto de cumplir los fines previstos en los artículos 4o. y 115 de esta Constitución;

ARTICULO 116.- El poder público de los estados...

I.-...

II. El número de representantes...

Los diputados de las legislaturas...

En la legislación electoral...

Para garantizar la representación de los pueblos indígenas en las legislaturas de los estados por el principio de mayoría relativa, los distritos electorales deberán ajustarse conforme a la distribución geográfica de dichos pueblos.
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